Me gustaría en lugar de hablar en general sobre mi experiencia y/o aprendizaje en el semestre, mejor quisiera separar, dos cosas, uno la clase en sí, y dos, el trabajo en equipo. Por el momento sólo hablaré del trabajo en equipo.
Escogimos nuestros equipo un poco al azar ya que naturalmente nadie se conocía, entonces nos reunimos primero los cuatro (que más tarde seríamos cinco), y empezamos a hablar sobre lo que nos gustaría investigar, entre una y otra cosa decidimos China básicamente por que nadie sabía nada del tema, sólo pequeñas pinceladas, por lo que resultó bastante atractivo. El paso siguiente era conseguir la información, decidimos que cada quien iba a buscar por su cuenta y al otro día traer lo que habíamos conseguido y comentar lo que habíamos aprendido, aunque quedamos en que todos íbamos a leer lo mínimo básico de la historia de China.
Empezó el intercambio de conocimientos, y más que nada el reparto de tareas por así decirlo, y fue un reparto por que dependiendo del interés de cada uno fue donde se empezaron a marcar las pautas de hacía donde iba el trabajo, yo por mi parte me ofrecí a leer información en inglés para ver si encontrábamos otro enfoque o algo así. Conforme pasaban las semanas decidimos abrir un blog para nuestro trabajo, así no había tanto intercambio de mails, y borradores, simplemente todo lo publicábamos ahí.. cada quien se puso un color, así sabíamos quien había escrito que, por que nos dimos la libertad de aportar otras cosas en la información del resto, es decir, si uno de mis compañeros hablaba de derechos humanos y yo podía de alguna forma ligar o complementar algo pues podía hacerlo, sólo que para no confundir lo original con lo “nuevo”, usamos los colores. Bueno yo por mi parte leí un informe sobre el IDH, y pues mi tarea fue traducirlo y complementar con otra información que hablaba del tema. Fue bastante duro, más lo de lo que pensaba ya que hay varios términos económicos y políticos que pues me costaban traducir, o buscarle el significado. Pero bueno también debo agradecer la flexibilidad de mis compañeros por que el día que tuvimos que escoger el día para exponer, “tuvimos” que escoger un día que quizás a más de uno no le venía bien, y sólo por que yo iba a estar fuera del país, por lo que para mi eso fue una señal del compañerismo. De todos modos yo siento que hemos tenido buena dinámica, nos hemos respetado nuestros espacios, cuando uno no podía entregar algo a tiempo o lo que fuera, siempre buscamos la forma de que cuadrara. Y evidentemente ahora ya que esta CASI terminado el trabajo, puedo decir, que me siento satisfecha por el trabajo que todos hicimos ya que, nadie falló, todos hicimos un esfuerzo de hacer lo mejor posible y al final, creo que todos aprendimos o por lo menos tenemos más conocimiento sobre lo que es China.
martes, 6 de enero de 2009
¿Qué es la ciencia?

Def: Schumpeter “ Es ciencia cualquier tipo de conocimiento que haya sido de esfuerzo conscientes para perfeccionarlo. Estos esfuerzos producen hábitos mentales – métodos o técnicas – y un dominio de los hechos descubiertos por esas técnicas”
Aprendemos (método) nos hace libres; Nos puede hacer ricos, exitosos (técnicas)
Qué entendemos por conocimiento:
La finalidad del conocimiento, consiste en descubrir las normas, o sea las leyes del universo empírico que rodea al hombre, de la realidad objetiva en la que éste se halla inmerso.
Tres aspectos fundamentales
a) debe proporcionar una descripción de esta realidad , pero no puede limitarse a describir esta realidad sino que al mismo tiempo debe explicarla
“Una auténtica descripción de una cosa… es al propio tiempo su explicación (F.Engels, el problema de la vivienda).
Precisamente pr esta razón la ciencia no puede ser simplemente un conjunto de definiciones.
La ciencia, como dice Hegel, tiene por finalidad mostrar la necesidad de los objetos y no dar una simple descripción de los mismos. Debe reconstruir idealmente, en el pensamiento, el esquema de desarrollo de la realidad, un esquema en el que cualquier objeto aislado halle su lugar y su explicación, y no limitarse a configurar un mosaico de aspectos y propiedades dispares.
b) La segunda característica reside en el hecho de que el conocimiento científico no puede conformarse con una explicación cualquiera de la realidad.
La condición indispensable para que exista un verdadero conocimiento científico es la exigencia de que la realidad objetiva sea explicada a partir de ella misma.
Hegel, más que explicar la naturaleza, la Humanidad tiene la obligación de conocerla. Es decir, la ciencia más que explicar el mundo debe comprenderlo.
El requisito según el cual ha de explicarse la realidad partiendo de ella misma es común a todas las ciencias, e incluso es la característica que define a la ciencia, aquello que distingue a los que es ciencia de lo que no lo es. Es por tanto un principio admitido por cualquier científico auténtico.
Ahora bien, el desarrollo coherente de este principio, su aplicación sin excepción a todos los fenómenos de la realidad conduce directamente al materialismo filosófico.
“desde el punto de vista gnoseológico… el concepto de materia sólo puede tener un significado: el de realidad objetiva que existe con independencia de la conciencia humana y que se refleja en ésta (Lenin, Obras, volumen XIV)
Precisamente por esta razón una filosofía coherentemente científica forzosamente ha de ser materialista y por tanto basarse en la necesidad de estudiar la realidad objetiva tal y como es y explicarla partiendo de ella misma. Por ello el marxismo que es un materialismo filosófico coherente y llevado hasta sus últimas consecuencias lógicas, constituye la primera concepción del mundo basado total y exclusivamente en la ciencia.
c) el tercer y último está constituido por el hecho de que el conocimiento científico es únicamente una parte de la actividad humana, tan sólo uno de sus aspectos. Por ello el conocimiento nunca es, y no puede serlo, un fin en sí mismo. El hombre desea conocer el mundo para poderlo modificar de acuerdo con sus exigencias y necesidades.
El pensamiento y la acción, el conocimiento y la praxis se condicionan mutuamente, pero es importante señalar desde un principio que esa unión no es una ligazón directa, sino mediata, a través del conocimiento, de la cognición.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Libertad...
Revisando un poco la trayectoría del Blog, llegué a la conclusión que quizás publico mucho de lo que aprendo y lo de que me gusta en el blog pero de una forma "indirecta" y un poco abstracta, casi nunca hablo en primera persona de lo que pienso, siento y aprendo. No suelo escribirlas por falta de práctica y un poco por falta de organización “mental”. Es verdad que cuesta mucho trabajo sentarte y escribir sobre algo en particular o escribir simplemente, por que empiezas a escribir y te das cuenta que no es lo que querías decir, o que esa palabra no es la más descriptiva y así sucesivamente. También creo que es difícil organizar y asentar toda la información que recibimos diariamente, no sólo por lo que estudiamos sino por lo que leemos en los periódicos, por lo que hablamos con nuestros amigos, etc. De hecho quisiera hablar de tantas cosas que al final como ahora no consigo el tiempo y la inspiración para dedicarle el tiempo debido a este blog. Pero lo que si me gustaría por lo menos aportar esta vez, es algo que he pensado sobre la libertad:
“La importancia que para el hombre y para la sociedad tiene… el dar entera libertad a la naturaleza humana para expandirse en innumerables y opuestas direcciones.” –J.S.Mill (Autobiography)
Las personas tenemos la libertad de tener miedo, de no querer a alguien, de equivocarnos, de escoger, de irse, de volvernos a equivocar, de decir No, de buscar la felicidad, de perderla, de aprender, de no estar de acuerdo, de estudiar, de no querer ver, de decidir cambiar, de sufrir, de gozar, de decidir No cambiar, de viajar, de llorar, de conocer, de caminar, de lastimar, de dejarnos lastimar, de olvidarnos, de volver…
Y sobre todo me gustaría hacer hincapié que las personas tenemos la libertad y el derecho a equivocarnos, mil veces si es necesario… por que al final el aprendizaje es individual, y depende de cada quien cuando y como le toque aprender. Lo que también tomaría yo en cuenta es reflexionar sobre si acaso en esas “equivocaciones” no estamos lastimando o perjudicando la libertad de alguna forma a los que nos rodean…
“La importancia que para el hombre y para la sociedad tiene… el dar entera libertad a la naturaleza humana para expandirse en innumerables y opuestas direcciones.” –J.S.Mill (Autobiography)
Las personas tenemos la libertad de tener miedo, de no querer a alguien, de equivocarnos, de escoger, de irse, de volvernos a equivocar, de decir No, de buscar la felicidad, de perderla, de aprender, de no estar de acuerdo, de estudiar, de no querer ver, de decidir cambiar, de sufrir, de gozar, de decidir No cambiar, de viajar, de llorar, de conocer, de caminar, de lastimar, de dejarnos lastimar, de olvidarnos, de volver…
Y sobre todo me gustaría hacer hincapié que las personas tenemos la libertad y el derecho a equivocarnos, mil veces si es necesario… por que al final el aprendizaje es individual, y depende de cada quien cuando y como le toque aprender. Lo que también tomaría yo en cuenta es reflexionar sobre si acaso en esas “equivocaciones” no estamos lastimando o perjudicando la libertad de alguna forma a los que nos rodean…
Horal
martes, 9 de diciembre de 2008
Sembrando
De aquel rincón bañado por los fulgores
del sol que nuestro cielo triunfante llena;
de la florida tierra donde entre flores
se deslizó mi infancia dulce y serena;
envuelto en los recuerdos de mi pasado,
borroso cual lo lejos del horizonte,
guardo el extraño ejemplo, nunca olvidado,
del sembrador más raro que hubo en el monte.
Aún no se si era sabio, loco o prudente
aquel hombre que humilde traje vestía;
sólo sé que al mirarle toda la gente
con profundo respeto se descubría.
Y es que acaso su gesto severo y noble
a todos asombraba por lo arrogante:
¡hasta los leñadores mirando al roble
sienten las majestades de lo gigante!
Una tarde de otoño subí a la sierra
y al sembrador, sembrando, miré risueño;
¡desde que existen hombres sobre la tierra
nunca se ha trabajado con tanto empeño!
Quise saber, curioso, lo que el demente
sembraba en la montaña sola y bravía;
el infeliz oyóme benignamente
y me dijo con honda melancolía:
—Siembro robles y pinos y sicomoros;
quiero llenar de frondas esta ladera,
quiero que otros disfruten de los tesoros
que darán estas plantas cuando yo muera.
—¿Por qué tantos afanes en la jornada
sin buscar recompensa?— dije. Y el loco
murmuró, con las manos sobre la azada:
—«Acaso tú imagines que me equivoco;
acaso, por ser niño, te asombre mucho
el soberano impulso que mi alma enciende;
por los que no trabajan, trabajo y lucho;
si el mundo no lo sabe, ¡Dios me comprende!
»Hoy es el egoísmo torpe maestro
a quien rendimos culto de varios modos:
si rezamos, pedimos sólo el pan nuestro.
¡Nunca al cielo pedimos pan para todos!
En la propia miseria los ojos fijos,
buscamos las riquezas que nos convienen
y todo lo arrostramos por nuestros hijos.
¿Es que los demás padres hijos no tienen?...
Vivimos siendo hermanos sólo en el nombre
y, en las guerras brutales con sed de robo,
hay siempre un fratricida dentro del hombre,
y el hombre para el hombre siempre es un lobo.
»Por eso cuando al mundo, triste, contemplo,
yo me afano y me impongo ruda tarea
y sé que vale mucho mi pobre ejemplo
aunque pobre y humilde parezca y sea.
¡Hay que luchar por todos los que no luchan!
¡Hay que pedir por todos los que no imploran!
¡Hay que hacer que nos oigan los que no escuchan!
¡Hay que llorar por todos los que no lloran!
Hay que ser cual abejas que en la colmena
fabrican para todos dulces panales.
Hay que ser como el agua que va serena
brindando al mundo entero frescos raudales.
Hay que imitar al viento, que siembra flores
lo mismo en la montaña que en la llanura,
y hay que vivir la vida sembrando amores,
con la vista y el alma siempre en la altura».
Dijo el loco, y con noble melancolía
por las breñas del monte siguió trepando,
y al perderse en las sombras, aún repetía:
—«¡Hay que vivir sembrando! ¡Siempre sembrando!...»
Marcos Rafael Blanco Belmonte
del sol que nuestro cielo triunfante llena;
de la florida tierra donde entre flores
se deslizó mi infancia dulce y serena;
envuelto en los recuerdos de mi pasado,
borroso cual lo lejos del horizonte,
guardo el extraño ejemplo, nunca olvidado,
del sembrador más raro que hubo en el monte.
Aún no se si era sabio, loco o prudente
aquel hombre que humilde traje vestía;
sólo sé que al mirarle toda la gente
con profundo respeto se descubría.
Y es que acaso su gesto severo y noble
a todos asombraba por lo arrogante:
¡hasta los leñadores mirando al roble
sienten las majestades de lo gigante!
Una tarde de otoño subí a la sierra
y al sembrador, sembrando, miré risueño;
¡desde que existen hombres sobre la tierra
nunca se ha trabajado con tanto empeño!
Quise saber, curioso, lo que el demente
sembraba en la montaña sola y bravía;
el infeliz oyóme benignamente
y me dijo con honda melancolía:
—Siembro robles y pinos y sicomoros;
quiero llenar de frondas esta ladera,
quiero que otros disfruten de los tesoros
que darán estas plantas cuando yo muera.
—¿Por qué tantos afanes en la jornada
sin buscar recompensa?— dije. Y el loco
murmuró, con las manos sobre la azada:
—«Acaso tú imagines que me equivoco;
acaso, por ser niño, te asombre mucho
el soberano impulso que mi alma enciende;
por los que no trabajan, trabajo y lucho;
si el mundo no lo sabe, ¡Dios me comprende!
»Hoy es el egoísmo torpe maestro
a quien rendimos culto de varios modos:
si rezamos, pedimos sólo el pan nuestro.
¡Nunca al cielo pedimos pan para todos!
En la propia miseria los ojos fijos,
buscamos las riquezas que nos convienen
y todo lo arrostramos por nuestros hijos.
¿Es que los demás padres hijos no tienen?...
Vivimos siendo hermanos sólo en el nombre
y, en las guerras brutales con sed de robo,
hay siempre un fratricida dentro del hombre,
y el hombre para el hombre siempre es un lobo.
»Por eso cuando al mundo, triste, contemplo,
yo me afano y me impongo ruda tarea
y sé que vale mucho mi pobre ejemplo
aunque pobre y humilde parezca y sea.
¡Hay que luchar por todos los que no luchan!
¡Hay que pedir por todos los que no imploran!
¡Hay que hacer que nos oigan los que no escuchan!
¡Hay que llorar por todos los que no lloran!
Hay que ser cual abejas que en la colmena
fabrican para todos dulces panales.
Hay que ser como el agua que va serena
brindando al mundo entero frescos raudales.
Hay que imitar al viento, que siembra flores
lo mismo en la montaña que en la llanura,
y hay que vivir la vida sembrando amores,
con la vista y el alma siempre en la altura».
Dijo el loco, y con noble melancolía
por las breñas del monte siguió trepando,
y al perderse en las sombras, aún repetía:
—«¡Hay que vivir sembrando! ¡Siempre sembrando!...»
Marcos Rafael Blanco Belmonte
viernes, 5 de diciembre de 2008
El descubrimiento de "El Dorado"

El fracaso
¿El hombre más rico?, No, el más pobre, el más miserable, el mendigo más decepcionado de la tierra. A los ocho días, el secreto ha sido divulgado. Una mujer – siempre la mujer- se lo contó a un vagabundo y le entregó algunas pepitas. Lo que ocurre entonces es algo inconcebible. Todos los hombres que están a las órdenes de Suter abandonan su trabajo: los herreros dejan la fragua; los pastores, el ganado; los viñadores, las vides; l los soldados, las armas. Todos se dirigen como locos a la serrería con cedazos y cacerolas de metal para separar el oro de la arena. En pocas horas, las granjas quedan abandonadas. Las vacas lecheras mugen lastimeramente pidiendo que las ordeñen, pero nadie las atiende y van muriendo. Los búfalos rompen las vallas y huyen a los campos, donde la fruta se pudre en las ramas de los árboles. Ya no se produce queso, se hunden los graneros. Todo el mecanismo de la grandiosa empresa queda paralizado.
El telégrafo difunde a través de mares y continentes la aurífera promesa, y acuden gentes de todas las ciudades y de todos los puertos. Los marineros dejan los barcos; los empleados, las oficinas. Llegan ingentes multitudes procedentes del Este, a pie, a caballo, en carro. Es como una invasión, la plaga de la humana langosta. Son los buscadores de oro. Horda brutal, sin freno de ninguna especie, que no conoce más ley que la fuerza bruta ni más orden que el que impone su revólver. […] en fin: en pocas horas, Juan Augusto Suter se ha convertido en un mísero mendigo, que como el rey Midas, se ahoga en su propio oro.
La enloquecedora sed de oro impulsa aquel alud desconocido, que avanza como una tempestad; la noticia se ha difundido por todo el mundo; sólo de Nueva Cork zarpan cien barcos; de Alemania, de Inglaterra, de Francia, de España, vienen en 1848, 1849, 1859 y 1851 numerosas caravanas de aventureros. Algunos dan la vuelta por el cabo de Hornos, pero a los más impacientes les parece el camino demasiado largo y escogen el más corto y peligroso: van por tierra atravesando el istmo de panamá. [...] son hombres de todas las razas, de todas las lenguas, y todos se instalan en las propiedades de Juan Augusto Suter, como si fueran suyas. En la tierra de San Francisco, que según la escritura en regla que obra en su poder le pertenece a él, surge con una rapidez asombrosa una auténtica ciudad. Gentes extranjeras venden y compran entre sí los terrenos que son de Juan Augusto Suter, y el nombre de Nueva Helvecia, su reino y su dominio, desaparece borrado por el nombre maravilloso de El Dorado, California.
--
Libro: "Momentos Estelares de la Humanidad" (Stefan Zweig)
... "es sin querer... queriendo"

Entre las contradicciones cotidianas del mundo que nos rodeo, decidí resaltar uno que recientemente leí y me pareció fundamental agregarlo a mi blog.
J. Nogué hablando sobre el nacionalismo:
[...] "Me parece oportuno incidir en una flagrante contradicción, esto es la casi total ausencia de la perspectiva de género en los análisis sobre el nacionalismo y su dimensión simbólica e iconográfica, cuando, de hecho, las representaciones pictóricas y escultóricas de las naciones se expresan muy a menudo a travñes de figuras alegóricas femeninas. Britannia, Marianne o Lady liberty serían buenos ejemplos, aunque no los únicos. La mujer, el cuerpo femenino, ha personificado la idea de nación, así como también otros conceptos, como la justicia, la libertad o la igualdad. En estos últimos casos diría que la personificación contiene algo de ironía y sarcasmo, puesto que si algo le ha sido vetado a la mujer a lo largo de la historia ha sido, justamente, el uso de esos derechos...
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